
Proposición I
Toda crisis es posponer el momento de la decisión.
Proposición II
La decisión es siempre cuestión de quiénes deciden, de cómo toman la decisión, y sobre qué o quiénes la toman.
Proposición III
La decisión última no es nunca económica, es política. Porque el límite de la economía privatizada es la política de lo común.
Proposición III
La cuestión política tal como la entendemos aquí no es algo que resida en el terror jacobino de los Partidos, ni en la asamblea constituyente. La cuestión política es la construcción de lo común. Es decir algo eminentemente práctico, técnico, organizativo..., y por supuesto, afectivo.
Proposición IV
La decisión a tomar es acerca de qué compartimos, cómo lo compartimos, y con quiénes. Y por supuesto, con quiénes no compartimos nada.
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