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lunes, 11 de agosto de 2008

Lacan y la fascinación 0.2 ¿yo? hackear la vida


"La fascinación es absolutamente esencial al fenómeno de la constitución del yo. En tanto está fascinada adquiere su unidad la diversidad incoherente, incoordinada, de la fragmentación primitiva. La reflexión también es fascinación, bloqueo. (...)" (p. 82)

"La pregunta del sujeto no se refiere de ningún modo a algo que puede ser consecuencia de un destete, abandono, falta vital de amor o de afecto; ella concierne a su historia en tanto que él la desconoce, y es eso lo que expresa, muy a pesar suyo, a través de toda su conducta, en la medida en que oscuramente busca reconocerla. Su vida está orientada por una problemática que no es la de lo vivido, sino la de su destino, a saber: ¿qué significa su historia?" (p. 71)

Sin embargo:
"El sujeto se plantea como operativo, como humano, como yo (je), a partir del momento en que aparece el sistema simbólico. Y ese momento no se puede deducir de ningún modelo perteneciente al orden de una estructuración individual." (p. 84)
-- Dicho de otra forma: nadie inventa su propia lengua, ni elige su ciudad natal, ni su entorno cultural, histórico, económico o social formativo. Más rápido: el código (el orden, el orden del poder), y el resto de códigos (intersubjetividad) están antes sobre la tierra; ya están ahí cuando llegas tú (yo), y nos constituyen. Esto no es nada nuevo. La fascinación de la propia imagen, de lo que debería ser nuestra vida, o, de lo que parece ser, nos bloquea en aquella lámpara giratoria de imágenes estúpidas que perseguimos. Pero si yo (je) no sé lo que digo, si miento y me engaño, si me quedo atrapado en mi propio reflejo de ansia (adicción) o depresión (abandono), si enfermo de ésta manera tan propia de la época, será el propio código, del orden, del poder, del deber-ser, lo que me pone enfermo: será pensar que yo soy yo-mismo.

Sin embargo lo fundamental en la subjetividad es 1º: la multiplicidad y el fragmento; y 2º: o en primer lugar: los lazos, de amistad, amor, solidaridad u odio, etc..., que nos vinculan. O sea que subjetividad es intersubjetividad, o sea que yo no soy nada... más que las fuerzas, los afectos que con los otros podrán dar sentido a mi/nuestra historia. PIRATEAR EL CÓDIGO: hackear la vida.


"Así es. Las críticas filosóficas hechas a las investigaciones propiamente mecanicistas suponen que la máquina está privada de libertad. Sería muy fácil demostrar que la máquina es mucho más libre que el animal. El animal es una máquina bloqueada*. Es una máquina en la que ciertos parámetros ya no pueden variar. ¿Por qué? Porque es el medio exterior lo que determina al animal y hace de él un tipo fijo. Manifestamos una mayor libertad, en el sentido de libertad como multiplicidad de elecciones posibles**, en tanto que, con relación al animal, somos máquinas, esto es, algo descompuesto. Perspectiva ésta que nunca se pone en evidencia*." (p. 53)


Citas extraídas de: Lacan. El Seminario libro 2. El yo en la Teoría de Freud y
en la técnica psicoanalítica 1954-1955.
Paidós 2004, Buenos Aires. Traducción de Irene Agoff...
*Subrayados por mí. Señalaría más cosas pero tampoco tiene mucho sentido...
**elecciones posibles... o imposibles, o no elegir sino inventar, piratear.
Ya habíamos dicho que libertad no es poder elegir, sino elegir-poder...

viernes, 8 de agosto de 2008

Lacan y la fascinación 0.1


La punta se ha roto, el horizonte abierto viene al fin. Porque como decíamos el tiempo no pasa y se pierde en el extremo de un dolor de estómago... donde ya no puedes atraparlo y ya tampoco quieres. Porque como sabemos el tiempo viene. El tiempo viene y se nos sube a la espalda como un duende o un bufón con sus pequeñas historias de imbécil.

Un albornoz naranja abierto con el cinturón demasiado suelto, la mano jugueteando con una nota arrugada que flota en el bolsillo.

El tiempo viene cargado, lleno de regalos (presentes) que no podríamos devolver. Arrastramos una llave en forma de cuchilla de afeitar y con ella cortamos el infinito que cuelga del sapo de las horas.

Llevamos toda nuestra vida con nosotros, como una lámpara china que al girar en la oscuridad explica una y otra vez la misma historia de dragones, ninfas y sátiros persiguiéndose siempre sobre las rocas en el espigón hacia la luna. ¡PERO QUE ESTÚPIDO CARRUSEL! NADIE está corriendo en el espigón, ahí no hay luna, no hay un cuerpo, ¡NO HAY NADIE! Ni siquiera estoy yo.

Es la pura y simple FASCINACIÓN.

Pero... la fascinación - como dice Lacan- sólo puede atravesarla la acción... (continuará)




jueves, 27 de diciembre de 2007

Más difícil todavía

Nacer es caer del sol, nacer es el encuentro entre lo orgánico y lo inorgánico. Nacer es romperse para poder existir. Porque existir es un exceso del ser perdido. Perdido del masticar ígneo circular. El ser se pierde para encontrarse...

Si la economía-política es (hoy) el límite de la metafísica... la fascinación de "nuestra" propia imagen fantasmática, el hechizo del fetiche, sólo un "acto" puede destruirlo, dejarlo atrás
.

sábado, 22 de septiembre de 2007

El complejo de Edipo: avergüénzate! y obedece


"El complejo de Edipo, la edipización, es por tanto el fruto de la doble operación. En un mismo movimiento, la producción social represiva se hace reemplazar por la familia reprimente y ésta da de la producción deseante una imagen desplazada que representa lo reprimido como pulsiones familiares incestuosas. La relación de las dos producciones es sustituida, de este modo, por la relación familia-pulsiones, en una diversión en la que se pierde todo el psicoanálisis. Podemos entender, pues, el interés de esta operación desde el punto de vista de la producción social, que de otro modo no podría conjurar el poder de rebelión y de revolución del deseo. Al presentarle el espejo deformante del incesto (¿eh, esto es lo que querías?), se avergüenza al deseo, se le deja estupefacto, se le coloca en una situación sin salida, se le persuade fácilmente para que renuncie 'a sí mismo' en nombre de los intereses superiores de la civilización (¿y si todo el mundo actuase de ese modo, si todo el mundo se desposase con su madre, o guardase a su hermana para sí? ya no habría diferenciación ni intercambio posible...). Hay que actuar deprisa y pronto. [...]"

DELEUZE - GUATTARI, El Anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. Paidós. Bcn. 1995. p.125 [París 1972]

martes, 3 de abril de 2007

cuerpos parlantes


(Tramo) Noche.
Final. Junio.


Somos los hijos de un dios monstruoso,
universo desgarrado entre los siglos infinitos, mudo,
de destrucción incesante, un calor

sobrehila el planeta.

Al planeta le nace un estrato vegetal.
A este estrato vegetal le nacen pulgas,
y a las pulgas, pulgas, como moscas.

Y a las pulgas y a las moscas sombras...

Sombras de la muerte de los soles amarillos.
Sombras y reflejos gritan
la destrucción incesante de los soles amarillos.

Somos los hijos de un dios monstruoso,
universo; somos
carne de tragedia.

Vivimos en el lado de la muerte.
Vivimos en el espejo de la muerte.
Vivimos en el lado del espejo que mira la muerte.
Vivimos en el lado en que se ve
a la muerte venir.


¿Vivimos el rumoroso pacer de los rebaños inquietos,
la dulce quietud de las almas puras,
o el delirio de los vacíos sin fondo?

___________________________

Hace no mucho tiempo escribía cosas como esta. Es el poema final de un libro incompleto, dentro de otro libro incompleto: diario de la institución, dentro de tres diarios sin centro... La época de las tormentas bajo la confusión, el baile estropeado con los pequeños retrasados mentales, siendo yo el peor, el vigilante por un tiempo limitado, y sin embargo muy, muy rico. El don de sí mismos que aquellas personas me hicieron, su ser quebrado, el ángel de espejo, el ser niños perpetuos de la institución signo del tiempo más cruel bajo palabras delicadas: puta mierda de realidad. Sí, lo siento, me ha salido así, "puta" en un contexto inadecuado, pero es que yo también estoy estropeado, el código trazó sus surcos en mi cuerpo, como en todas partes, código del placer o placer de dolor o carne del código que se goza incluso en su propia destrucción o subversión, madeja de todos los hilos en la parte más leve y exterior ya destrozada, el alma, dolor sobre la piel, efecto de la más absoluta lejanía en la pura indistinción de la materia. Porque qué somos sino un cuerpo, un cuerpo parlante, un ser que habla un lenguaje nervioso, una capacidad de catapulta para atacarnos a nosotros mismos. Hijos de un dios monstruoso...

martes, 6 de marzo de 2007

El dolor y el miedo

Gracias a estas semanas de lectura y estudio de Lacan y Zizek creo que he aprendido algo. No hace mucho escribía cosas como esta:
"Las imágenes están obturadas desde el primer día a la entrada de mi boca. Y mi lengua patina. Porque sólo hay una imagen: Crueldad. Imagen que se repite como en la cuerda cerebral de los retrasados mentales. Aquellos ángeles de espejo cojitrancos, detenidos por el terror, por el miedo ante la imagen de su reflejo en el espejo que refleja un espejo. Gesto infinito de la devolución no aceptada, líquido desespesado entre los ácidos del órgano, y los túneles de la memoria desde la boca hasta el ano."
Esa loca manía de poner fuera el dolor, y el miedo. Pero si algo descubrió el psicoanálisis es el trauma, el dolor, que sostiene nuestra vida. Que ese dolor no está fuera, porque lo sentimos nosotros. Claro que fuera hay dolor, no estamos solos en el mundo. Pero nuestro dolor, y nuestro miedo son nuestros. Por eso el "sentimiento de culpa" es inútil en su mecanismo tradicional. La culpa sobreviene porque creemos que ese dolor podría (o debería) no estar ahí, aquí, que podría haber sido de otro modo. Por lo tanto lo intentamos sacar fuera, porque nosotros no somos así, podríamos haberlo hecho diferente: y el dolor no estaría vivo. Pero lo está. Y somos lo que hacemos. Lo que hacemos determina lo que nos sucede y eso es lo que nos constituye. Por lo tanto sucedió así y ya no puede ser de otro modo: el dolor es nuestro, nuestro. Hay que asumirlo para poderlo atravesar. El trauma, y sus retornos son nuestros.

Con el miedo pasa algo parecido. El miedo a morir, el miedo a perder, a la perdida irreparable. El miedo no está fuera, es nuestro. Y tampoco vamos a salvarlo por muchas cadenas que nos pongamos alrededor del cuello. El miedo a no ser aceptado, o reconocido justamente. El miedo no conoce razones, ni se puede salvar. Hay que acogerlo para podelo atravesar. La razón del miedo es mi vida, pero mi vida no me da miedo. Porque yo sólo quiero vivir. Y amar.

sábado, 17 de febrero de 2007

Todos los nombre de Adán 3: "el desaparecido"


"Nunca se sabe lo que puede ocurrir con una realidad, hasta el momento en que se la ha reducido definitivamente inscribiéndola en un lenguaje."

JAQUES LACAN, El seminario, 2. "Introducción al gran Otro"

El otro día vino a verme a la Universidad Pirata un amigo, hace algún tiempo le llamábamos "el desaparecido" por dos razones. Por un lado por su capacidad para desaparecer sin dejar rastro durante días, semanas, o incluso alguna vez meses. Había algunas amigas que se preocupaban... tal vez era normal teniendo en cuenta su capacidad, o su... elevado deseo de autodestrucción. Lo que ocurre con este tipo de deseo es que siempre quieres llevarlo más lejos, alargar el límite del goce pero tu cuerpo se acostumbra a los crash continuados y cada vez es más difícil. Quiero decir que en realidad lo que este deseo desea es el "deseo de...", y no la "autodestrucción". Porque claro, si ésta es llevada a su último cumplimiento no podremos recomenzar otra noche una vez más. Porque, como decía aquel gran filósofo, Pierre Klossowski, nunca se trata de "de una vez por todas", sino de "une fois de plus", "una vez más", "otra vez de nuevo". Porque claro, lo que pasa seguramente es... que la muerte es tan aburrida, ¿verdad? Porque a lo que estamos jugando continuamente más bien es al "intercambio simbólico". ¿Cómo decía Lacan? -Suerte que tengo sus Escritos aquí delante encima de la mesa-.


"Para decirlo todo, en ninguna otra parte aparece más claramente (que en el sueño) que el deseo del hombre encuentra su sentido en el deseo del otro, no tanto porque el otro detenta las llaves del objeto deseado, sino porque su primer objeto es ser reconocido por el otro."

JAQUES LACAN, Escritos, 1. "Función y campo de la palabra" (p. 257)

Pero había otra razón por la que le llamábamos "el desaparecido", y era por su capacidad para hacer desaparecer los más variados objetos de las empresas de la precariedad cultural, librerías gentry-fication, grandes almacenes, otros grandes almacenes u otros grandes almacenes, pero también de tiendas que creen desprender prestigio cuando lo único que desprenden es un tufo asqueroso de precariedad, trabajo malpagado, relaciones de mierda, espacios de control obsesivo, etc...

Recuerdo, de cuando lo tratabamos más amenudo, que le encantaban estos lugares rodeados de cámaras y precarios enrarecidos por su identificación con el significante amo, enrarecidos por la seducción que ejerce sobre ellos o ellas una posición que los aplasta. El mundo es tan raro. "Yo hago magia", decía. "Todo es cuestión de hacer la imagen. Aparecer. Y desaparecer. Nunca han conseguido pillarme mangando ninguno de esos estúpidos cachivaches encantadores, porque ni siquiera me han visto".


Me acordé de él leyendo un post muy chulo en Biblioprecario sobre un tipo que manga (roba) libros en el centro, en Barcelona, y además desafía a los estúpidos sistemas de control con pegatinas encantadoras. Porque son realmente estúpidos, creo que en esto estamos de acuerdo. Días después, esto es hace unos días, apareció por casa de repente cargado de libros. Me alegré tanto de verle que después no me acordé de preguntarle si había leído aquel post, o incluso si era él el tipo de las pegatinas... Estuvimos charlando de cosas inconsistentes, de los viejos amores y de los nuevos, de la inconsistencia de la realidad y el deseo de destruirla. Parece que estuvo en Oaxaca cuando ocurrió todo ¡y me quedaron unas ganas de ir... a la próxima! También me dijo que nos seguía el rastro del blok-seminario y que había aparecido para hacer una contribución bibliográfica. Nos trajo "de un sólo golpe" El seminario 2 y el 11 de Lacan, donde se habla del gran Otro que estamos tratando estos días; Las metástasis del goce, de Zizec, Carl Schmitt teólogo de la política, una antología de textos de Schmitt; y un libro de Carlo Ginzburg, al que cita Hakim Bey en Utopías piratas... Y después ha vuelto a desaparecer.

Un abrazo estés donde estés.

viernes, 19 de enero de 2007

Preso de la letra

Nadie puede dudar de la certeza y precisión de una ecuación físico matemática, es una manera de fijar lo real, operación que sutura enteramente al sujeto, aquello no comprende ninguna subjetividad. Se trata de una forma de callar un real, el mundo físico una vez que c0mience a ser parte de un enunciado científico no hablará jamás. Este es el ideal de la ciencia moderna, encerrar a su objeto en una letra, una fórmula, que se remite no más que a sí misma y no hablamos de objetividad sino de objetivación. Dice Gérard Pommier, psicoanalista francés, "nada fascina tanto al sujeto como la escritura de una ecuación matemática: él sabe bien que está al fin por completo ausente en esa serie de signos". Es decir, no sólo en este movimiento se logra atrapar la realidad con la letra y el número sino que al mismo tiempo el sujeto "aparece" ausente, objetivación de la subjetividad.
No ocurre lo mismo en ciencias como la geografía o la sociología, los conceptos que se utilizan en estos campos se definen unos respecto de otros y se mantienen en el orden del significante, donde siempre estará presente un sujeto, tan neutro como se lo pretenda.
Pero qué ocurre a nivel del individuo? El problema se presenta cuando éste se identifica con el lenguaje perdiéndose en él como un objeto. Dirá J. Lacan respecto de sus pacientes, "nosotros tenemos que vérnoslas con esclavos que creen ser amos y que encuentran en un lenguaje de misión universal el sostén de su servidumbre con las ligas de su ambigüedad".
Por un lado, es imposible que el hombre realice su entrada al mundo social por fuera del orden simbólico, el Otro le dará una lengua, un nombre y todas las reglas que lo gobernarán, pero por otro lado, deberá buscar la forma de abandonar la fascinación ante los amos e ideales propuestos por nuestra sociedad.
Inscríbete en una metáfora, inventa una palabra, rompe el código!!

jueves, 11 de enero de 2007

El gran Otro.

"El ser humano no tiene ser, al menos corporal, como no sea aquel que acapara por la vía de mediaciones, a través de aquello que le es reenviado desde afuera."
G. Pommier, Qué es lo Real