miércoles, 20 de diciembre de 2006

Tercios imperiales

Ayer vimos como la primera edad de oro de la piratería surgió en un contexto de derrumbamiento del esquema medieval y nacimiento del estado moderno. El bonito cortinaje del renacimiento se abrió ante nosotros y descubrimos a la Reforma y la Contrarreforma articuladas en un mismo golpe imperial contra el republicanismo incipiente.

La maquinaria de la guerra reconfigurando el mapa del mundo de los hombres: nuevas industrias, nuevos saberes, nuevas relaciones, nuevas ciudades. En el centro del mapa, los campos de batalla: el choque de las picas, la irritante niebla de la pólvora, órdenes de carga y contracarga acompañadas de los insultos de los suboficiales y el estampido de los cañones; los Tercios imperiales abren paso al estado a sangre, fuego y rapiña.

¿Pero, qué era exactamente un Tercio?

En este post ofrecemos información para ilustrar un poco más detalladamente este punto polemológico del programa.

Nacimiento de los Tercios

La estructura militar española, innovada por los Reyes Católicos en la conquista de Granada y en sus campañas por Italia, estuvo fuertemente influenciada por el llamado “modelo suizo”. Los triunfos de la firme infantería suiza frente a la caballería pesada de Borgoña en una serie de batallas campales revolucionaron los métodos de guerra medievales. Era bastante lógico que en España se aprendiese la lección de que unos cuadros de piqueros bien formados podían derrotar y socavar a cualquier caballería que se les pusiese delante. El número se imponía sobre el esfuerzo inútil de los orgullosos caballeros, como ya precisó Maquiavelo en su Del arte de la guerra. Los españoles utilizaron los cuadros de piqueros suizos añadiéndoles la potencia de fuego de los arcabuceros.

Táctica de los Tercios

La doctrina de la época establecía oponer picas a caballos, enfrentar la arcabucería a los piqueros y lanzar caballería sobre los arcabuceros enemigos, ya que éstos, una vez efectuado el primer disparo, eran muy vulnerables hasta que cargaban otra vez el arma. El Tercio era, en esencia, una unidad táctica con un buen balance entre las armas de fuegos y las armas blancas. Con las picas podía protegerse de la caballería y con el fuego de los arcabuces podían disminuir la capacidad operativa de un cuadro de piqueros enemigo. Las victorias del Carigliano en 1503 o de la Biccoca en 1522 fueron una primera imagen de esta nueva infantería.

En el campo de batalla, los Tercios se desplegaban en uno o varios escuadrones. Cada escuadrón formaba de la misma manera, con los piqueros en el centro apoyados de tiradores (arcabuceros y mosqueteros) en los lados. Así tenemos un sistema donde los tiradores disminuyen la potencia del enemigo con su fuego antes del choque de las picas. De la misma manera, los piqueros crean una fortaleza donde los tiradores pueden protegerse de la caballería. Una novedad sobre los cuadros Suizos y Alemanes es la alta proporción de tiradores por escuadrón, una proporción que oscilaba entre el 24 y el 49 %.

En el escuadrón se consideraba que cada hombre ocupaba un espacio de 0,32 x 0,32 m. La distancia entre piquero de una misma hilera era 0,64 m, para los arcabuceros esta distancia era de 0,96 m. Normalmente la distancia entre dos hileras era de 1,92 m. El escuadrón mas conocido era el llamado "cuadro de terreno".

Los piqueros forman un cuadro en el centro del dispositivo táctico. Dos guarniciones de arcabuceros apoyan directamente los piqueros y se mueven con ellos. El resto de los arcabuceros se encuentran en 4 mangas de 240 hombres dispuestas en los flancos, que pueden actuar de forma independientes. Los mosqueteros van al frente del escuadrón para hostigar al enemigo a larga distancia. En total tenemos 1 500 piqueros, 1230 arcabuceros y 168 mosqueteros.

La táctica de fuego de las mangas era el fuego por hileras, marchando hacia el enemigo. Los arcabuceros eran capaces de mantener un fuego continuo rotando las hileras, es decir, cuando una hilera de arcabuceros había disparado iba atrás para recargar. En casos especiales, podían también disparar todos al mismo tiempo mandando una salva demoledora. Los tiradores eran desplegados de 3 a 12 hileras según el tipo de fuego que querían disparar, fuego con precisión, fuego de salva o fuego continuo.

Salva

Precisión

Fuego continuo

Algunas veces, cuando escuadrones de caballerías podían amenazar a los tiradores, los mandos incorporaban piqueros o alabarderos en las mangas sueltas. Cuando la caballería enemiga se acercaba los piqueros formaban un círculo donde los arcabuceros y mosqueteros podían refugiarse.

Decadencia de los Tercios

A medida que trascurrieron los años, los tercios fueron tanto disminuyendo en número de hombres como aumentando la proporción de arcabuceros y mosqueteros sobre la de piqueros. La infantería española tenía que adaptarse a diferentes situaciones y enemigos, no era lo mismo luchar en un galera contra los turcos que luchar en el fango de Flandes contra el ejército holandés. Aún así, mantuvo un alto nivel de combate durante más de 150 años en el Ejército de Flandes y en el Ejército de Italia. La crisis de los tercios, durante la segunda mitad del siglo XVII, estuvo más relacionados con la crisis económica y financiera de la monarquía española, y la falta de hombres, que a un problema de táctica.

Excesos de los Tercios

Los peores desmanes de los tercios los ocasionaban los continuos atrasos en el envío de la paga. Los sueldos ya de por sí eran bajos, pero con ese salario hay que tener en cuenta que el soldado pagaba la ropa, su manutención, las armas, y hasta a veces el alojamiento, aunque excepcionalmente algunos nobles se ofrecieron a costear los gastos de una guerra concreta para ganar méritos y prestigio ante el rey de España. Si la paga llegaba a tardar más de 30 meses (como ocurrió en algunos momentos), los tercios se amotinaban y eran capaces de los peor. Era entonces cuando el saqueo descontrolado pasaba a ser el único sistema para resarcirse de la falta de dinero, y ese saqueo podía proceder tanto de la captura de bagajes enemigos como del pillaje en pueblos y ciudades. El botín estaba prohibido cuando una ciudad pactaba voluntariamente una rendición antes de que los sitiadores instalaran la artillería, pero si esto no se producía la plaza quedaba entonces a merced del vencedor. Uno de los episodios más negros de los tercios se produjo en el saqueo de Amberes en 1576, que duró más de tres días.

Los Tercios y Cataluña

Los tercios estacionados en Cataluña pesaban como una losa sobre las posibilidades de las clases humildes y populares a causa de sus gastos y excesos. El amotinamiento de los soldados se sumó a la rebelión popular en respuesta de sus atrocidades. Pueblos enteros fueron saqueados e incendiados en el Principado catalán en 1640, dando inicio a la llamada Guerra de los Segadores y a la temporal escisión de Cataluña del Imperio gracias a las calculadas maniobras políticas del cardenal Richelieu, valido de Luis XIII.

2 comentarios:

Carlos dijo...

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sublibrarian of the year dijo...

Me parece que te equivocas.

El concepto de estrategia que utilizamos no se limita a la triquiñuela para llegar un codo antes que el competidor personal.

La estrategia entendida como saco de trucos es la varita mágica de una autoayuda dañina que apuesta por afinar la astucia y tratar al otro como objeto de los intereses propios.

Si lees un poco el blog verás que a nosotros esto no nos interesa lo más mínimo.