lunes, 31 de marzo de 2008

Esopo: La zorra y el leñador



Una zorra estaba siendo perseguida por unos cazadores cuando llegó al sitio de un leñador y le suplicó que la escondiera. El hombre le aconsejó que ingresara a su cabaña.

Casi de inmediato llegaron los cazadores, y le preguntaron al leñador si había visto a la zorra.

El leñador, con la voz les dijo que no, pero con su mano disimuladamente señalaba la cabaña donde se había escondido.

Los cazadores no comprendieron la señas de la mano y se confiaron únicamente en lo dicho con la palabra.

La zorra al verlos marcharse, salió sin decir nada.

Le reprochó el leñador por qué a pesar de haberla salvado, no le daba las gracias, a lo que la zorra respondió:

--Te hubiera dado las gracias si tus manos y tu boca hubieran dicho lo mismo.

No niegues con tus actos, lo que pregonas con tus palabras.

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Aesopo, o Esopo, sus libros se estudiaban en las escuelas de la grecia antigua... Aunque parece que fue un esclavo, cojo y jorobado... del siglo VII antes de C. El cuadro es de Velazquez, es tal como el lo vió en una España, obnubilada y miserable donde la vida era terriblemente dura incluso para personajes como Góngora, volcada hacia la antiguedad desde una Edad Media que en el s. XVII se negaba a abandonar... (véase: ... uf! olvidaba que tengo mi biblioteca sobrevolando el Bósforo ahora mismo, y, que, además estoy reventado de estos días tan buenos en la barceloneta... Fotos aquí. _____ Ah, sí! Creo que el título es Europa y la Edad Media Latina. Publicado en castellano/español por F.C.E., y el autor es uno de esos raros sabios de los años '50 del pasado siglo XX... No sé, cuando me acuerde. )

El caso es que he encontrado a Esopo transfigurado en perro de un cazador en la novela Pan, de Knut Hamsun, pequeña delicia de la segunda mitad del XIX cuando el Romanticismo transformativo (no el conservador) ya se había desengañado de una transformación total incruenta, y avanzó por derivas perversas y libertinas...
Todavía late en estas líneas una pasión por la vida, una desesperación por alcanzar el cuchillo con que desgarrar a girones el vientre de la vida y salir, salir... Para nosotros, medio siglo de descomposición a las espaldas, es algo casi incomprensible... un murmullo en una hecatombe de survivors**

**Supervivientes, de hecho, ¿no hemos oído demasiadas veces aquella canción de una década que no supo asumir la frustración de una utopía industrialista y totalizante, una utopía productivista que tampoco era... algo que se hubiera demostrado apetecible...? Podríamos tal vez siguiendo a Greil Marcus, Rastros de carmín (Lipstick traces), decir, que, en los '70 el mundo estalló en la cara de Occidente -con la crisis del petróleo, el final de un ciclo de lucha social y la abertura de la reestructuración social, esto es de la economía-política y de la subsiguiente gobernanza que fiscaliza y desertifica nuestras sociedades-. Y si estalló en la cara de Occidente fue para hacer del Capitalismo un problema de rango planetario... donde el surgimiento de nuevos centros iría de la mano con el empobrecimiento cada vez mayor de poblaciones y zonas crecientes de los "antiguos" centros de poder occidentales (París, Londres, NY, L.A., etc...) y de una violencia desatada e intolerable en lo que "antiguamente se llamaba el 3er. Mundo y hoy "países en vías de desarrollo" o "países emergentes". ___ Aunque esta dominación sea un insulto todavía mayor para países como Uganda, o para aquellos que riega el Lago Victoria en África; o para los pobres de Brasil, India y suma y sigue.

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Sin embargo, decir que la realidad se ha vuelto una con el capitalismo, ¿no nos dice tan poco como estas elucubraciones "globales"? ¿No nos estamos perdiendo lo mejor, lo admito, en ambos casos?

Y lo mejor, ¿no es el lado negativo de la identidad? De la identidad del capitalismo consigo mismo en la "realidad", tanto como de la identidad de los análisis globales con el globo terráqueo en sí y para sí -como se decía.

¿Dónde hemos dejado la ligereza y el humor que permite permite pronunciar y publicar frases como "toda belleza que no sea una promesa de felicidad debe ser destruida", en un "plan racional para el embellecimiento de París"? Sí, la Internacional Letrista... 1957...

jueves, 27 de marzo de 2008

La jovialidad 0.2. Contra la estadística... el deseo insumiso




"(...) En esas personas singulares se pone de manifiesto que la mera superioridad de poder no es capaz de crear derecho, no es capaz de crearlo ni siquiera allí donde produce también cambios históricos.

Si miramos las cosas desde este ángulo, no aparece entonces tan parvo el poder de la persona singular en el seno de las masas carentes de rango. Es preciso no olvidar que esa persona singular está casi siempre rodeada de otras personas que le son próximas, de personas en las cuales influye y que comparten su sino cuando ella sucumbe. Esas personas, próximas a la persona singular, a que aquí estamos refiriéndonos se diferencian también tanto de los miembros de la familia burguesa cuanto de los buenos conocidos de antaño. Se trata de unos vínculos más fuertes.

Lo que de aquí resulta es una oposición, una oposición que no es sólo de uno de cada cien votantes, sino de uno de cada cien habitantes. (...) Pero aquí no se trata de relaciones numéricas, sino de condensaciones ontológicas; con ello penetramos en un orden diferente, en el cual da igual que la opinión de la persona singular contradiga a la opinión de cien o a la de mil. De la misma manera, su inteligencia, su voluntad, su influjo pueden compensar los de veinte o los de mil. Si la persona singular se ha decidido a salirse de la estadística, verá entonces, a la vez que el riesgo, también la insensatez que hay en cultivarla; es una actividad que queda muy lejos de las fuentes.

(...)En una ciudad de un millón de habitantes viven diez mil "emboscados" (...) Esto representa un poder enorme. Basta para derribar incluso a tiranos muy poderosos. Pues las dictaduras no son sólo peligrosas, están a la vez expuestas a peligros, ya que su brutal despliegue de fuerza provoca también un amplio repudio. En tal situación resultará inquietante la disposición a la lucha de minorías minúsculas, sobretodo si han desarrollado una táctica.

Esto es lo que explica el gigantesco incremento de la policía. A primera vista parecerá absurdo que ésta crezca hasta el punto de llegar a constituir verdaderos ejércitos y que ello ocurra en imperios donde ha llegado a ser aplastante el aplauso. Por tanto, ese incremento de la policía es por fuerza un signo de que el potencial de la minoría ha crecido en igual proporción. Y eso es lo que efectivamente acaece."

Ernst Jünger, La emboscadura. Tusquets. Barcelona.
2ª ed. 1993. Traducción de Andrés Sánchez Pascual.
Parágrafo 9. Páginas 46, 47. Subrayados míos.

lunes, 10 de marzo de 2008

barcelona subterraneo.Línea 1, 09:45 am


21 de febrero de 2008. 09:41 a.m.

La potencia de las máquinas, la velocidad, la increíble fuerza de desplazamiento y propulsión, los avances médicos, psicológicos, alimenticios, comunicacativos: No han servido de nada.
09:41 a.m.
"Próxima estación "Espanya", enlace con las líneas..."

¿Dónde está escrito...? El dibujo de estos paisajes abandonados, donde la mirada se pierde, las burbujas del color de la piel al límite que cuelgan de los ojos prolifera. La cuadratura de los gestos devenidos automáticos. Toda esta tristeza sin disimulo, sin esperanza, toda esta tristeza brillando en los gestos recomidos de los viajantes del subsuelo. ¿Por qué? ¿Hasta cuándo?

¿Qué culpa ha condenado a toda esta inmensa multitud a esta tristeza? ¿Qué resorte secreto los sostiene en pie, los alza de la cama cada día con exquisita obediencia, aquella que se somete sin salida a la primera humillación diaria?

Quisiera ser ahora mismo un geógrafo milimétrico, un turista a caballo de gorgojos amaestrados y pagarme un viaje organizado por los meandros de la angustia, cayendo desde los pómulos, bajando con lentitud las arrugas de la costumbre. Bordear el límite exterior de una servidumbre voluntaria que va minando los espíritus... hasta que la demencia llega a convertirse en la posibilidad de una salud.

La línea 1 de metro en barcelona despide a esta hora una desesperación no disimulada en el brillo apagado de las almas. Cualquier día, cualquiera... yo mismo si fuera uno de ellos me haría estallar allí mismo con la bolsa de la compra...

Un péndulo los empuja, un vaivén de recuerdos e inercia, una ruleta rusa de suicidio y lotería de navidad. Cualquier cosa menos la acción colectiva; cualquier cosa menos el esfuerzo de pensar. Y no me refiero a repasar los lugares aburridos y hastiados de tanto manoseados: clichés de autodechoque. De uno a otro en un número limitadísimo de posibles. Rebotas en una conducción imantada en un espacio claustrofóbico, del azul al rojo, del trabajo al dinero, del dinero a pagar los prestamos, desde los prestamos te embiste la hipoteca coronada con el euríbor -una pareja de banqueros e inmobiliarias con ojos de caníbal que sostienen una gran carcajada-. El precio de la compra al volante de los grandes centros de distribución traidoramene te embiste de costado, con gran violencia, y la cabeza de tu compañero golpea la tuya, por accidente... ?

El horror. El horror existe. El horror habita los rostros agonizantes de los viajantes del subsuelo. Incluso las ratas de ojos sanguíneos, rebañando un bote de leche condensada que comparten sin problemas, se ríen de nosotros.

domingo, 2 de marzo de 2008

La jovialidad 0.1

Cuando una lectura te golpea como un gong, y en el temblor, se te caen las pesadillas, y lo que es más duro, la costosa teoría que andabas construyendo. ¿Cómo llamar a eso. A esa "forma" de vida?
"Aun en el supuesto de la peor de las catástrofes, siempre subsiste una diferencia, como la que se da entre la luz y las tinieblas. En el primer caso, el de la luz, el camino va ascendiendo hacia reinos que están en las alturas, hacia la muerte en sacrificio o hacia el destino de quien sucumbe con las armas en la mano; en el segundo caso, el de las tinieblas, el camino desciende hacia los hondones de los campos de esclavos y los mataderos, donde unos hombres primitivos se asocian criminalmente con la técnica. En este último caso no hay destino, lo único que hay son números. O bien poseer un destino propio o bien tener el valor de un número: esa es la disyuntiva que hoy nos viene impuesta a todos y cada uno de nosotros, impuesta ciertamente a la fuerza; pero el decidirse por lo uno o por lo otro es algo que cada uno ha de hacer por sí solo. La persona singular es hoy exactamente igual de soberana que en cualquier otro periodo de la historia y aun es probable que sea más fuerte que nunca. Pues a medida que van ganando terreno los grandes poderes colectivos va también el ser humano quedando aislado de sus viejas asociaciones, de aquellas asociaciones que habían crecido de una manera espontánea; de lo único que el hombre sale garante ahora es de sí mismo. Y es ahora cuando se convierte en el antagonista de Leviatán, más aún, en su domeñador, en su vencedor."

Ernst Jünger. La Emboscadura. Barcelona, Tusquets, 1988. Página 68-69. Traducción: Andrés Sánchez Pascual. Título original: Der Waldgang (1951)