sábado, 22 de septiembre de 2007

El complejo de Edipo: avergüénzate! y obedece


"El complejo de Edipo, la edipización, es por tanto el fruto de la doble operación. En un mismo movimiento, la producción social represiva se hace reemplazar por la familia reprimente y ésta da de la producción deseante una imagen desplazada que representa lo reprimido como pulsiones familiares incestuosas. La relación de las dos producciones es sustituida, de este modo, por la relación familia-pulsiones, en una diversión en la que se pierde todo el psicoanálisis. Podemos entender, pues, el interés de esta operación desde el punto de vista de la producción social, que de otro modo no podría conjurar el poder de rebelión y de revolución del deseo. Al presentarle el espejo deformante del incesto (¿eh, esto es lo que querías?), se avergüenza al deseo, se le deja estupefacto, se le coloca en una situación sin salida, se le persuade fácilmente para que renuncie 'a sí mismo' en nombre de los intereses superiores de la civilización (¿y si todo el mundo actuase de ese modo, si todo el mundo se desposase con su madre, o guardase a su hermana para sí? ya no habría diferenciación ni intercambio posible...). Hay que actuar deprisa y pronto. [...]"

DELEUZE - GUATTARI, El Anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. Paidós. Bcn. 1995. p.125 [París 1972]

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Todos los nombres de Adán 5: "la promesa de felicidad"



El deseo desatado de vivir y amar vuelve desde el otro como extrañeza y familiaridad a un tiempo, -¿die unheimlich, lo siniestro, de Freud?-. Sólo "la promesa de felicidad" mesiánica que transforma el regalo presente de la realidad objetiva, dejándola casi igual, pero completamente diferente, puede liberar un espacio-de-experiencia para que el amor, como experiencia fundamental pueda arraigar rizomáticamente, ascender al cielo peleado por la inocencia de hasta lo más pequeño, y expandirse en el gozar y el padecer el vuelo ontológico de una vida dedicada a hallar sin fin en la sabiduría perseguida preguntas valiosas para lo que vive.

Porque la resistencia de la objetiva brutalidad goza de un futuro prometedor, hacerlo más sencillo sería convertirlo en imposible.