"El complejo de Edipo, la edipización, es por tanto el fruto de la doble operación. En un mismo movimiento, la producción social represiva se hace reemplazar por la familia reprimente y ésta da de la producción deseante una imagen desplazada que representa lo reprimido como pulsiones familiares incestuosas. La relación de las dos producciones es sustituida, de este modo, por la relación familia-pulsiones, en una diversión en la que se pierde todo el psicoanálisis. Podemos entender, pues, el interés de esta operación desde el punto de vista de la producción social, que de otro modo no podría conjurar el poder de rebelión y de revolución del deseo. Al presentarle el espejo deformante del incesto (¿eh, esto es lo que querías?), se avergüenza al deseo, se le deja estupefacto, se le coloca en una situación sin salida, se le persuade fácilmente para que renuncie 'a sí mismo' en nombre de los intereses superiores de la civilización (¿y si todo el mundo actuase de ese modo, si todo el mundo se desposase con su madre, o guardase a su hermana para sí? ya no habría diferenciación ni intercambio posible...). Hay que actuar deprisa y pronto. [...]"
DELEUZE - GUATTARI, El Anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. Paidós. Bcn. 1995. p.125 [París 1972]
